Cuarto Domingo de Cuaresma
Quien se ha equivocado, a menudo se siente reprendido por su propio corazón; distancia, indiferencia y palabras hirientes no ayudan. Por eso, según el Padre, es necesario ofrecerles una acogida cálida, que aliente para ir adelante. Evangelio de Hoy (Lc 15,11-32). Papa Francisco.

