El Proyecto Educativo Institucional es un instrumento de planificación y gestión pedagógica y administrativa que expresa en forma sistematizada la identidad institucional y brinda orientaciones para la toma de decisiones que permiten hacer efectivos los propósitos de la escuela.
PARTE 1: CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA INSTITUCIÓN
Datos Institucionales
COLEGIO FRANCESCO FAÁ DI BRUNO
CARACTERÍSTICA: A-260. Incorporado a la enseñanza oficial.
C.U.E. Nº 020104000
Nicaragua 5668
T.E. 4771-1975
e-mail: info@faadibruno.edu.ar
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Distrito Escolar 9º
CGPC 14
El Colegio Francesco Faá di Bruno (así llamado desde el año 2002 en honor del Fundador de la Congregación, el Beato Francesco Faá di Bruno) es una institución educativa pública de gestión privada, administrada pedagógica y administrativamente desde 1955 por la Congregación de Hermanas Mínimas de Nuestra Señora del Sufragio, cuando nació bajo la denominación “Obra Conservación de la Fe N°1” como colegio de mujeres.
La institución se encuentra ubicada en el barrio de Palermo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ejerce supervisión pedagógica y administrativa el Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a través de la Dirección General de Educación de Gestión Privada.
En la actualidad ofrece servicios educativos en el ámbito de la Educación Formal y No-Formal abarcando desde el Jardín hasta el Nivel Secundario.
Nuestra Misión
Como escuela católica, inspirada en el Evangelio de Jesucristo, buscamos crear un ambiente animado “por personas laicas y consagradas que viven en sincera unidad la misma misión educativa”, mostrando el rostro de una comunidad que tiende hacia una comunión cada vez más profunda en el Espíritu. Comunión de responsabilidad y esperanza que haga posible un diálogo permanente entre fe y ciencia a través de nuestra propuesta educativa.
En ese sentido, la escuela “participa de esta misión, como auténtico sujeto eclesial, por medio del servicio educativo, vivificado por la verdad del Evangelio” como “lugar de educación integral de la persona humana a través de un claro proyecto educativo que tiene su fundamento en Cristo”. La tarea de fieles laicos y hermanas se hace una con la tarea de instruir en los contenidos curriculares establecidos por la normativa vigente en nuestra jurisdicción (La Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y aquella emanada de las decisiones del Consejo Federal de Educación.
La Congregación y la Escuela
Para la Congregación de Hermanas Mínimas de Nuestra Señora del Sufragio, la escuela es “el lugar de la misión, donde se actualiza el papel profético otorgado por el bautismo y vivido según la exigencia de radicalidad propia de los consejos evangélicos. Mediante el don de especial consagración que han recibido reconocen “en la escuela y en el compromiso educativo el surco fecundo en que puede crecer y fructificar el Reino de Dios.”[1]
La presencia de las hermanas no se reserva a funciones exclusivas, teniendo en cuenta que “lo específico de la vida consagrada está en ser signo, memoria y profecía de los valores del Evangelio”. Su característica es “introducir en el horizonte educativo el testimonio radical de los bienes del Reino” en colaboración con los laicos, llamados a expresar, en el signo de la secularidad, el realismo de la Encarnación de Dios en medio de nosotros, “la entrañable vinculación de las realidades terrenas a Dios en Cristo”. La presencia de consagrados en la comunidad “contribuye, además, a presentar una imagen mejor articulada y completa de la Iglesia”. Iglesia que en América Latina renovó a la escuela, en la conferencia de Aparecida del CELAM, el mandato de ser comunidad educativa que conduzca “al encuentro con Jesucristo vivo, Hijo del Padre, hermano y amigo. Maestro y Pastor Misericordioso. Esperanza, camino, verdad y vida”. Comunidad que colabore en “la construcción de la personalidad de los alumnos, teniendo a Cristo como referencia en el plano de la mentalidad y de la vida”[2]
[1]2002. Congregación para la educación católica. “Las personas consagradas y su misión en la escuela. Reflexiones y orientaciones”. Nº18
[2] Consejo Episcopal Latinoamericano. V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Aparecida, Brasil. 2007. Nº 336
PARTE 2: DEFINICIONES INSTITUCIONALES
En 2004, la Congregación definió para su tarea educativa un conjunto de Líneas Educativas que expresan la identidad de cada una de las instituciones educativas de cuya gestión es responsable. Ésta se define a partir del carisma del fundador, Francesco Faá di Bruno.
El beato Francesco Faà di Bruno (1825-1888) fue el último de doce hijos. Nació en Bruno, pueblo del distrito de Alejandría en Piamonte, Italia. Siendo noble de nacimiento y alcanzando alto rango en la carrera militar, renunció a sus bienes y a su carrera al descubrir el sinsentido de la guerra y la importancia de la caridad como sufragio por las almas de los difuntos. El fundador invierte todo su patrimonio para ayudar a los pobres y con corazón fuerte, lleno de esperanza, confiando en la providencia de Dios da vida a un sinnúmero de instituciones, entre ellas:
- la Obra de Santa Zita para asistir y orientar a las empleadas domésticas;
- el Liceo, para ofrecer educación cristiana y adecuada preparación profesional a las jóvenes;
- el Pensionado para señoras ancianas;
- la Enfermería para personas pobres;
- el Internado para jóvenes estudiantes;
- la Casa de Preservación para madres solteras;
- la construcción de una iglesia;
- la fundación de la Congregación de Hermanas Mínimas de Nuestra Señora del Sufragio.
Su Carisma tiene un punto de partida: Dios y su amor, y un punto de llegada: el hombre y su dignidad. Lo descubre en el campo de batalla. Ante la muerte de muchos jóvenes se preocupa por su salvación y teme que, habiendo tal vez descuidado en su vida las cosas de Dios, no puedan en el momento extremo creer y salvarse. Pide entonces a personas de fe que recen y hagan rezar. Sigue un camino de intensa búsqueda, orientando todas las actividades a Dios en el amor al prójimo, para la salvación del hombre.
Este don de lo alto impulsa a Francesco a hacer todo el bien posible y le muestra cómo hacerlo: “basta amar para hacer el bien”.
La reflexión sobre los ideales de Francesco a la luz del Evangelio y de la enseñanza actual de la Iglesia nos lleva a destacar, aquí y ahora, algunos ejes fundamentales, definiendo el horizonte educativo de nuestra Comunidad, proponiendo metas capaces de humanizar la cultura, compartiéndolas con cuantos se sientan convocados por el Carisma del Beato, buscando juntos su implementación coherente y progresiva en todos los niveles.
PARTE 3: DEFINICIONES PROGRAMÁTICAS
A efectos de poder reflejar la complejidad de la gestión de una institución educativa, consideramos la tarea de la escuela en tres dimensiones:
A. PEDAGÓGICO-DIDÁCTICA
B. ADMINISTRATIVA-ORGANIZACIONAL
C. COMUNITARIO-PASTORAL
Cada uno de los ámbitos arriba mencionados se estructurará a su vez siguiendo esta lógica.
Este apartado se organiza en dos secciones: una denominada ÁMBITO DE LAS DEFINICIONES INSTITUCIONALES, donde se establecen líneas de referencia para la toma de decisiones en todos los ámbitos y niveles de la institución; y un ÁMBITO DE LAS DEFINICIONES DE NIVEL, donde el eje de dichas definiciones lo constituyen las líneas de gestión para cada uno de los niveles en su especificidad.
A. Dimensión Pedagógico-Didáctica
El alumno es el sujeto central en la Institución Educativa y la educación integral de éste es el objetivo fundamental del Colegio.
El personal del Colegio, comprometido en cumplir y hacer cumplir el presente Régimen, está constituido por los directivos, personal docente, preceptores, tutores y personal administrativo y/o de mantenimiento.
La escuela es la segunda casa, pero la primera escuela es la casa
El colegio declara como principio que no es posible educar a los alumnos sin su familia o referentes válidos. Concebimos la educación como una tarea comunitaria, en la cual resulta fundamental el compromiso familiar en garantizar la responsabilidad de los alumnos.
La falta de colaboración estrecha y acordada con los padres, manifestada en su presencia cuando la institución los convoque, imposibilita la tarea educativa del colegio y, por lo tanto, condiciona la permanencia del alumno en el establecimiento. Todos los adultos en relación educativa con los alumnos son los responsables del aprendizaje de contenidos e internalización de normas y criterios.
Nuestra oferta
El Colegio Francesco Faá di Bruno ofrece a la comunidad un itinerario coherente de formación, proponiendo una pedagogía que considere:
1. La adquisición de conocimientos para ser útil a la humanidad en la búsqueda del bien y la verdad.
2. Los saberes previos y significativos, el aprendizaje activo y la experiencia contextual de acuerdo con el mundo cambiante dentro del que vivimos.
3. El abordaje disciplinar e interdisciplinar al servicio de la resolución de problemas y la transformación de la realidad.
4. La enseñanza como intervención explícita para el desarrollo de estrategias cognitivas que estructuran el aprender a aprender que posibilita, desarrolla y promueve la educación permanente.
5. La incorporación de las Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación en los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Articulación Interniveles
Para el logro de los objetivos arriba propuestos, se hace necesario un planificado y coherente proceso de articulación interniveles.
Explicar estos procesos no es tema de este documento, sino ofrecer guías para la acción y definiciones operativas en orden a una sinergia de esfuerzos que permitan pensar en un itinerario formativo vital de un bautizado que transita desde su más temprana niñez hasta el umbral de la juventud. En este itinerario, cada Nivel recupera las buenas prácticas del anterior para la conformación de su propio proyecto y establece definiciones que constituirán luego guías para el trabajo cotidiano de directivos y docentes.
Partiendo de la existencia de un itinerario de formación, previo a las definiciones al interior de cada Nivel, entendemos la articulación como un proceso de continuidad y coherencia de estructuras curriculares, estrategias pedagógicas y decisiones administrativas institucionales. Este proceso se da en las zonas liminares de cada Nivel. En particular durante el último y el primero año de cada nivel:
- Sala de 2 años del Nivel Inicial
- Sala de 5 años de Nivel Inicial y primer grado de la EGB.
- Séptimo grado del Nivel Primario y primer año del Nivel Secundario.
B. Dimensión Administrativa-Organizacional
Como organización cuyos miembros comparten objetivos, se establecen criterios comunes en aquellas decisiones que inciden en la gestión cotidiana y estratégica de cada nivel.
La delegada en Argentina de la Superiora General de la Congregación de Hermanas Mínimas de Nuestra Señora del Sufragio es la responsable última de las decisiones de toda índole que por su relevancia afecten a la institución en su conjunto. Los directivos del Nivel se obligan a mantenerla informada periódicamente, y en particular cuando la importancia de las circunstancias o decisiones lo requiera, sobre la marcha de su gestión.
C. Dimensión Comunitario-Pastoral
Nuestra Misión como comunidad no puede desarrollarse en competencia u oposición a la comunidad parroquial de la que somos parte, la de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario. Escuela y parroquia son, desde su identidad y características, dos “pulmones” de una misma tarea evangelizadora de las familias del barrio de Palermo.
Como escuela asumimos nuestra condición de comunidad abierta y comprometida con la realidad del barrio y de otras comunidades cuyas necesidades deben motivarnos a acciones de servicio solidario organizado. En ese sentido, promovemos prácticas solidarias planificadas en estrecha articulación con los aprendizajes de contenidos curriculares.
Escuela en clave pastoral
Todo cuanto constituye la vida y la gestión de la escuela como organización educativa debe expresar la vivencia de los valores del Evangelio.
En ese sentido, todo adulto responsable de la institución debe:
- Dar testimonio de su fe y principios evangélicos, participando activamente en la propuesta pastoral, definida para cada año lectivo.
- Asumir un compromiso personal con el P.E.I. y la comunidad educativa.
- Motivar a otros en la puesta en marcha y aplicación del P.E.I. (Con especial énfasis en el proceso de enseñanza-aprendizaje), favoreciendo acciones operativas y funcionales dentro del sistema administrativo–organizativo-institucional.
- Favorecer la utilización de metodologías y herramientas para el logro del desarrollo armónico de las potencialidades, en orden a la búsqueda del bien y la verdad.
- Discernir las dificultades como desafíos y tomar decisiones orientados por los principios evangélicos.
- Utilizar canales adecuados de comunicación con todos los integrantes de la comunidad educativa.
- Interesarse por las necesidades e inquietudes de las familias, a fin de promover el bien común y el trabajo en comunión.
- Participar en la creación de un clima propicio donde el niño/joven logre el desarrollo de valores y paulatinamente adquiera autonomía para la resolución de problemas.
- Participar activamente en la conducción y organización de los procesos de aprendizajes de los alumnos, en el marco de las líneas educativas institucionales.
- Capacitarse y planificar estrategias didácticas que faciliten el despliegue de las habilidades, destrezas y conceptos, de acuerdo a las características de sus alumnos.
- Atender las necesidades de sus alumnos, desarrollando una tarea preventiva.
- Integrar a las familias en la tarea educativa promoviendo la relación hogar-escuela.
- Tener en cuenta su fin como educador: la formación integral (incluyendo la dimensión personal, social y trascendente) de cada alumno, hacia el que deben tender todas las actividades del colegio y por lo tanto ser responsable del buen funcionamiento de todos los aspectos (pedagógico, disciplinar y pastoral) del funcionamiento institucional, dentro de un clima de alegría, compañerismo y corrección fraterna.
